Cada vez que habla Pedro Sánchez en sus contadas comparecencias públicas me recuerda al pintor modernista catalán Santiago Rusiñol quien afirmaba que, «de todas las formas posibles para engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos». La última comparecencia para seguir engañando a todo el mundo, tras la cumbre de la OTAN en La Haya, retrataba al personaje a nivel internacional. A Sánchez ya le conocen en todas partes y solo le siguen el juego los que tratan de no perder la mamandurria que el déspota les garantiza a cambio de desguazar al Estado de derecho y de romper el principio de igualdad de todos los ciudadanos. Las prisas por aprobar la ley de...
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