El verano vuela al mismo ritmo que el Partido Socialista Obrero Español achicharra sus siglas. Todos los días de sol y asueto suenan a lo mismo, como cada escándalo del sanchismo tiene idéntico rún rún. Vivimos días de termómetros desatados y de turismo desparramado, como se reproducen semanas de episodios cuanto menos turbios (pónganle el adjetivo que más le apetezca) en torno a Pedro Sánchez y sus fanáticos, porque no se puede calificar de otra manera a quienes siguen a un líder con los ojos –y la nariz– tapados ante todo lo que apesta, sin levantar la mano o la voz, tragando lo que sea necesario por un único fin, que el líder siga durmiendo en la Moncloa y sus...
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