Ha costado lo suyo, incluso ha suscitado serias dudas internas sobre la pertinencia de la decisión, pero finalmente sucedió. El comité federal socialista, celebrado en pleno terremoto de corrupción en el partido, sirvió para que el megapresidente del Gobierno que todo lo controla y todo lo puede, pero que no se ha enterado de las andanzas de sus más estrechos colaboradores, anunciase ya de modo protocolario la candidatura de María Jesús Montero a la presidencia de Andalucía cuando se celebren las elecciones. Teóricamente, en un año. Aspirante oficial. Y sin necesidad de pucherazo, oiga, que esta vez no ha hecho ni falta porque no primarias ha habido. Entre sonrisas, aplausos deliberadamente desmesurados y el histrionismo de costumbre del presentador y...
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