Más que el desastroso marcador, al Espanyol le pesaba el sentimiento de que había plantado cara e incluso pudo adelantarse, pero, sin embargo, todo ello no sirvió para nada. Nunca es justo decir que un cuatro a uno es abultado, pero los periquitos jugaron con criterio la primera media hora, y terminaron siendo arrasados, asistidos por su propio demérito. La extrema fragilidad defensiva se sumó a la frustración, padre de la precipitación. Si no llegaron más goles fue por el desacierto local y no por un cambio de cara de los periquitos. Duelo en la zona europea, aunque el Espanyol está a años luz de su versión de hace apenas unos meses. Para tratar de recuperarla, Manolo González entendió que lo primero era volver a los mismos hombres y apartarse de experimentos. En La Cerámica volvieron Milla, Omar, Lozano y Dolan. Bochornoso Cordero Vega desde al inicio. No solo amonestó a Salinas a los cinco minutos por una acción ridícula, sino que anuló un tanto a Omar por un forcejeo nimio de Roberto en el área. No había nada; se auguraba un nuevo arbitraje oscuro. Otro más. Qué fácil es pitar al Espanyol. El Villarreal asumió el rol de director y con una verticalidad asombrosa llegaba al área rival. Ante él tuvo a un Espanyol muy serio en defensa y con ideas en ataque, algo -ambas cosas- que se venía echando de menos. Es jugar Pol Lozano, que se crece con Expósito al lado, y volver la distribución con sentido, ese penúltimo pase tan necesario; y con Dolan revivió la efervescencia. Tendría sus razones Manolo para tanto cambio, pero lo cierto es que, con estos hombres, el equipo por momentos recordó, por sus automatismos, al que hizo 34 puntos en la primera vuelta. Todo ello iba a desmoronarse, por supuesto. Pese a que el Espanyol, tras recuperar el don del contragolpe, pudo ponerse por delante, el Villarreal siempre tiene muy claro su plan y es letal en la ejecución. Salinas se dejó ganar la disputa por Buchanan, que tocó para la volea a la escuadra de Mikautadze. Amargo gol encajado para los periquitos porque habían hecho unos treinta y cinco minutos repletos de dignidad, pero la calidad manda y un apagón de contundencia no se perdona ante un equipo como este Villarreal. El gol acabó con la destreza de los periquitos, que comenzaron a precipitarse arriba y a dejar demasiados espacios atrás. Moleiro se coló por una de esas autopistas y centró para que se anotara en propia Salinas, que jugó por la cláusula del miedo de Romero y vivió una noche de disgusto. Cordero Vega ni vio ni revisó una posible falta previa a Calero. Tampoco nadie lo esperaba ya. El mal proceder para los periquitos en la primera mitad no iba a enmendarse en la segunda. Manolo cambió a Calero por Riedel y a los cinco minutos este saltó a por Pepé y terminó siendo driblado y viendo al marfileño hacer el tercero. El Espanyol no paró de caer en picado desde el primer tanto y estaba sumido en una alarma colectiva que se traducía en suicidio. Mientras, el Villarreal disfrutaba haciendo todo eso que tan bien hace, en un juego cómodo y plácido. El Espanyol era un pobre animal que se desangraba en el arcén de una carretera convencional dirección a la Comunidad Valenciana. Estaba arrollado, superado. No sabía de dónde le caían los golpes. La cuarta estocada la dio Moleiro, que finalizó un gran contragolpe groguet. A media hora del final, el partido estaba terminado. Un tanto de Cabrera en el 87, con asistencia del debutante Ngonge, único brillo de una noche terrorífica que augura una final en el Espanyol-Celta del próximo sábado. FICHA DEL PARTIDO VILLARREAL: Luiz Júnior, Mouriño (73' Freeman), Veiga, Navarro, Cardona, Parejo (64' Comesaña), Gueye, Moleiro (79' López), Pépé, Buchanan (64' Ayoze), Mikautadze (73' Oluwaseyi). ESPANYOL: Dmitrovic, Omar, Cabrera, Calero (47' Riedel), Salinas, Urko, Pol, Expósito (57' Pickel), Dolan (57' Ngonge), Milla (72' Roca), Roberto (57' Kike). GOLES: 1-0 Mikautadze (36'), 2-0 Salinas (pp.41'), 3-0 Pépé (50'), 4-0 Moleiro (55'), 4-1 Cabrera (88'). ÁRBITRO: Cordero Vega (cántabro). Amonestó a Salinas (5'), Buchanan (16'), Expósito (52'), Riedel (57'), Gueye (70').