Y Bad Bunny apareció como si del mismísimo Michael Jackson se tratara. Al menos el cantante surgió de repente sobre el escenario, en silencio, sin moverse, para poco a poco girarse 360 grados y ver cómo estaba rodeado de 55.000 fans gritando ¡Benito, Benito, Benito! Los ritmos caribeños fueron los encargados de abrir fuego para arrancar con 'La Mudanza'. Sí ya es difícil entender a Bad Bunny, el sonido del Estadio Olímpico no ayudaba en nada, pero eso era lo de menos, su voz seguía sonando poderosa y carismática. «¡Aprieta chamaquito, dales caña!», gritó dejando que el virtuosismo rítmico de los timbales consiguiese seducir al respetable. «¡Benito, Benito, Benito!» continuaba el público. La fiesta hispana tenía vida y calor y...
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