Alejandro Magno tenía un caballo que sólo consentía que lo montara él y al que llamaba Bucéfalo por la forma bovina de su cabeza. Cuenta Aulo Gelio, en sus 'Noches áticas', que el noble animal dio su vida por su amo en el fragor de la batalla. «Perforado con profundas heridas, a pesar de estar moribundo, sacó a su rey de la refriega en veloz carrera y, sólo cuando logró ponerlo a salvo, en ese momento cayó y expiró», escribió este autor del siglo II, precursor del ensayo moderno. Más allá de la grandeza militar de Alejandro, la hazaña de Bucéfalo ha sobrevivido como una hermosa imagen de la lealtad. El cine y la literatura están llenos de personajes que...
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