Los libros de la semana: de la prosa de Lorca a las «Malas lenguas» de Alan Pauls
«Prosa literaria completa», Federico García Lorca 10/10
Celebrar la prosa de García Lorca «por el bien de la literatura»
Por Jesús Ferrer
Federico García Lorca es mucho más que un celebrado escritor. Su vida y su obra han experimentado desde hace años un creciente interés; múltiples ediciones de sus libros, una amplia bibliografía especializada, diversos productos audiovisuales y el seguimiento de un fiel público lector han generado un universo lorquiano de apasionante configuración. En su perfil literario destaca la poesía y el teatro, pero era también un prosista de extrema calidad, como lo prueba su «Prosa literaria completa», en espléndida edición de Víctor Fernández, de los mejores especialistas en la obra de Lorca.
Espléndidos trabajos
Este voluminoso recopilatorio incluye prosas de la juventud lorquiana, homenajes a destacados coetáneos, textos de la emblemática revista vanguardista «Pavo», ensayos diversos, alocuciones y conferencias, entre las que se encuentra su célebre «Juego y teoría del duende», donde afirmaba categórico: «El duende es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar»; o la tan generacionalmente importante «La imagen poética de don Luis de Góngora», y la testimonial «Un poeta en Nueva York», donde precisa: «Los dos elementos que el viajero capta en la gran ciudad son: arquitectura extrahumana y ritmo furioso. Geometría y angustia». Se incluyen las prosas publicadas en 1918 con el título de «Impresiones y paisajes», sobre sus viajes como estudiante universitario por diversos lugares de la geografía española; así como sus espléndidos trabajos sobre el cante jondo. El objetivo de esta compilación, en palabras del editor, es que «sirva también este volumen de prosas para celebrar -porque de eso se trata– que hace 110 años un joven llamado Federico García Lorca salió ‘‘hacia el bien de la literatura’’». Este cautivador recopilatorio, rigurosamente editado, resulta ya imprescindible para un completo y profundo conocimiento de la imperecedera obra lorquiana.
- Lo mejor: El poder disponer, en cuidada y rigurosa edición, de la completa obra en prosa de Lorca, tan valiosa como su poesía y su teatro
- Lo peor: Nada a señalar aquí, tratándose de unos textos que son auténticos clásicos de la literatura española contemporánea
«Aire de familia», Alessandro Piperno 10/10
Una gran obra sobre el ocaso moral y la cancelación pública
Por Ángeles López
Estamos, sin duda, ante el gran cronista de la burguesía contemporánea del Viejo Continente. Ignoramos cómo aprendió la mayor parte de las cosas que sabe plasmar en este relato, celebrado tanto en Italia como Francia, pero sí sabemos que se postula como como una de las mejores estampas de su travesía literaria, pues imbrica sátira, melancolía y emoción en unas páginas soberanas sobre la cancelación pública, el ocaso moral y los vínculos afectivos no esperados.
Voltereta narrativa
Alessandro Sacerdoti, profesor de universidad, narrador y alter ego incuestionable del autor, ve cómo su vida se derrumba tras ser acusado de misoginia ¡¡¡¡por citar en clase párrafos de Flaubert!!! El autor parte de un conflicto tan actual como la corrección política o los juicios morales para edificar un tetris más complejo que una novela de aseveración. No dicta sentencia, pero retrata la estupefacción de una generación intelectual que observa cómo el mundo se derrumba bajo sus pies. Estas páginas encuentran su propia voz. Una muy personal e intransferible a otro narrador como es cuando aparece el crío huérfano del que el profesor deberá hacerse cargo. Esa es la gran voltereta narrativa hacia la ternura y la exquisitez poética, sin olvidar el cinismo inherente en el protagonista.
Piperno es de una elegancia inusual en la actualidad con sus frases elongadas, sus resplandecientes digresiones y su sagacidad narrativa que no escora la emoción. Su escritura, punzante, transforma las tensiones ideológicas en carne novelesca con profundidad de campo. Su ironía no es puro cairel sino una forma de resistencia frente a la complejidad humana y nuestro tiempo. Los puñeteros juicios apriorísticos, por ejemplo. Es, por concluir, un texto sobre la fragilidad, el pavor al ridículo y la posibilidad de redención.
- Lo mejor: Ironía brillante, profundidad emocional y una prosa elegante que convierte el debate contemporáneo en literatura
- Lo peor: Algunas digresiones intelectuales ralentizan una trama que funciona mejor cuando se vuelve íntima
«Malas lenguas», Alan Pauls 10/10
Esa fascinación contemporánea por los personajes secundarios
Por Diego Gándara
¿Cómo contar una historia? ¿Cómo contar una vida? ¿Cómo contar una biografía? ¿Cómo contar, en definitiva, la historia, la vida, la biografía de un personaje que, además, no es más que secundario? Ése es, parece, el desafío que se ha propuesto el escritor argentino Alan Pauls (Buenos Aires, 1959) al escribir su nueva novela, «Malas lenguas», cuyo resultado es una obra compacta, pero laberíntica, que se mueve entre la tragedia y la comedia y ofrece, al final, una trama que pone en escena una cuestión: cómo se cuenta una historia.
Los relatos de una vida
El argumento, en todo caso, parte de un hecho menor: un lector cualquiera se detiene en el nombre de un personaje secundario dentro de una extensa biografía y, en lugar de adentrarse en la vida del protagonista de la biografía, lo hace en la vida de este personaje secundario llamado Bernal, un hombre algo anodino y que, al comienzo de «Malas lenguas», es alguien que consigue un trabajo en una biblioteca para formar parte del equipo de la sección de manuscritos raros.
Hasta aquí, de algún modo, el argumento, pero también el inicio de una historia que va más allá, porque Alan Pauls, travestido de narrador, y de un narrador poco fiable, inventa una biografía tan imagiaria como real a partir de una biografía supuestamente real pero que, como todo lo real que se vuelve un intento de narración, debe recurrir a la invención, a la exposición de detalles, de diálogos imaginarios, y, por añadidura, a la ficción.La novela, ceñida al argumento, podría leerse como una crítica a la industria cultural y a la fascinación contemporánea por las vidas privadas, pero leerse así sería vaciarla de sentido, dado que «Malas lenguas», además de contar una historia, pone el foco en el acto mismo de narrar, en la manera en que se construye un relato. Otra novela perfecta de Pauls, que examina los modos en que los relatos de una vida, pueden deformarse y tergiversarse.
- Lo mejor: Pauls es un escritor exquisito. Tanto en su estilo como en el uso del lenguaje y, también, porque combina humor, erudición e ironía
- Lo peor: Nada que reprochar a esta novela, aunque hay que advertir que, para un lector no avezado, puede resultar confusa la trama
«Langley, séptimo piso», David McCloskey 9/10
La mejor entrega de la trilogía sobre espías de McCloskey
Por Lluís Fernández
Con «Langley, Séptimo piso», David McCloskey parece cerrar el ciclo iniciado con «Estación Damasco» y «Moscú X»,en una trilogía con los mismos protagonistas metidos en servicios de espionaje en distinto países; la Siria de del dictador Bashar al-Ásad, centrada en el conflicto civil sirio y la guerra bactereológica con gas sarín, y en «Moscú X» en la formación de los agentes en operaciones de espionaje a políticos, oligarcas y banqueros rusos ligados directamente al joziáin (dueño), el Putin Amo. En las tres se advierten dos tendencias que luchan por combinarse con las proporciones adecuadas: una escritura lineal, informativa y en exceso prolija sobre la formación de los agentes y otra más aventurera sobre el trabajo de infiltración y espionaje en Siria y el Bosque desde donde Putin dirige el SVR (Servicio de Inteligencia Exterior), la antigua KGB.
Trama más tupida
De nuevo, pero mejor integrados estos dos elementos en «Langley, Séptimo piso», David McCloskey utiliza numerosa información libresca sobre los dobles topos, con especial referencia a la estrategia de engaño, el sistema Double-Cross de J.C. Masterman, utilizado con tanto ingenio como en «Moscú X»: dos parejas de espías en espejo: la formada por Max, propietario de una cuadra privada en Méjico, y Sia, una abogada inglesa que blanquea dinero negro de Rusia; la otra, un matrimonio ruso, ella ligada al SVR y su marido, banquero y director de RusFarm, una cuadra de cientos de pura sangre que pertenece en realidad a Putin. La trama es más tupida y funciona cuando supera las numerosas anécdotas de formación en la Granja. De nuevo, Artemis Procter es la heroína del relato que fragua su venganza al ser despedida de la CIA. Hay que reconocer que David McCloskey se supera con «Langley, Séptimo piso». La trama ingeniosa y muy bien escrita. Sin duda la mejor de la trilogía.
- Lo mejor: La ingeniosa trama que ha fraguado David McCloskey en la que puede considerada la mejor de su trilogía de espías
- Lo peor: El autor no puede desprenderse de los excesos informativos en la formación de los activos de la CIA