El problema de los obituarios es que no hay sorpresas. Empiezas a leerlos y ya te los sabes de memoria: alabanza, lamento y pésame. Sin embargo, con José García Juncal esto no funciona, entre otras cosas porque es imposible que se haya muerto, y claro, sin muerte, no hay obituario. «Pepe» es uno de los otorrinos más prestigiosos de Galicia, lleva prácticamente toda su vida ejerciendo en Orense y siempre que puede se escapa a su Bueu natal o al mediterráneo buscando espacio para sus otras pasiones: el mar y la literatura, ambas perfectamente ensambladas a su humanística labor como facultativo. Dicen que se murió. Es imposible, respondo yo. Y permítanme que no lo crea, al menos, hasta el final...
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