Hubo aplausos, música, reconocimientos y reivindicación del orgullo de ser castellanomanchego. Pero hubo, sobre todo, un instante que detuvo el tiempo en el Auditorio José Luis Perales de Cuenca. Un silencio emocionado que recorrió la sala cuando Sara Carbonero, con la voz quebrada y los ojos llenos de lágrimas, recordó a su madre, fallecida recientemente, al recoger la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha. «Solo muere lo que se olvida y yo jamás la voy a olvidar», dijo la periodista de Corral de Almaguer. Y entonces ya nadie escuchaba únicamente a una profesional reconocida por su trayectoria, sino a una hija que encontraba en su tierra el abrazo necesario en uno de los momentos más difíciles de su vida. «El...
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