Así es el protocolo que deben seguir las autoridades en la visita del Papa al Congreso
La presencia del Papa en el Congreso se rige por el protocolo de visitas de jefes de Estado, ya que la Santa Sede tiene ese rango diplomático reconocido por España. Esto implica que la organización del acto depende de la Presidencia del Congreso, en coordinación con Exteriores, Casa Real y Seguridad del Estado. El Pontífice accede al Palacio por la Puerta de los Leones, reservada para visitas institucionales de máximo nivel, y es recibido por la presidenta del Congreso, que encabeza la bienvenida oficial.
Tras la llegada, se realiza el saludo protocolario en el Vestíbulo de Isabel II. Allí esperan la presidenta del Congreso, el presidente del Senado, los miembros de las Mesas de ambas Cámaras y una representación del Gobierno. El orden de saludo sigue estrictamente la precedencia del Estado español, donde las autoridades legislativas ocupan el lugar central al tratarse de un acto en sede parlamentaria. El Papa, como jefe de Estado invitado, encabeza la línea junto a la presidenta del Congreso.
Una vez completado el saludo, el Pontífice avanza por el Pasillo de Pasos Perdidos, acompañado por la presidenta del Congreso y por el ministro de Asuntos Exteriores, que actúa como anfitrión diplomático. El acceso al Hemiciclo se realiza por la entrada presidencial, reservada para visitas institucionales. Durante el recorrido, el protocolo exige que solo las autoridades estrictamente designadas acompañen al Papa, evitando cualquier alteración del orden de precedencias.
Discurso y normas dentro del Hemiciclo
Si la visita incluye un discurso, este se desarrolla bajo el Reglamento del Congreso, que establece que la presidenta abre la sesión, presenta al invitado y cede la palabra. El Papa interviene desde la tribuna o desde la mesa presidencial, según lo acordado previamente. Los diputados deben permanecer en sus escaños y no pueden interrumpir ni aplaudir fuera de los momentos permitidos por la Presidencia, siguiendo el mismo criterio que en otras visitas de jefes de Estado.
El Gobierno participa como autoridad institucional, pero no dirige el acto, ya que la competencia es del Congreso. La Casa Real no interviene salvo que el Rey participe en un encuentro posterior, algo habitual en visitas oficiales, pero no obligatorio. En caso de coincidir, el protocolo establece que el Rey ocupa la precedencia sobre todas las autoridades nacionales, mientras que el Papa mantiene su rango de jefe de Estado invitado.
La seguridad corre a cargo de Policía Nacional, con apoyo de Seguridad del Congreso y del Servicio de Seguridad del Vaticano. El perímetro exterior se blinda con controles de acceso, cortes de tráfico y acreditaciones obligatorias. En el interior, el Congreso activa su protocolo de nivel máximo, idéntico al que se aplica en la apertura solemne de la legislatura.