La planta medicinal que ayuda a calmar la tos en climas erráticos, alivia la indigestión y protege la piel de forma natural
El malvavisco (Althaea officinalis), también conocido como altea, bismalva o hierba cañamera, es una planta medicinal utilizada desde la antigüedad para tratar diversos problemas de salud. Originaria de Europa, Asia Occidental y el norte de África, esta especie destaca por sus propiedades para aliviar afecciones respiratorias, mejorar la digestión y contribuir al cuidado de la piel.
Su uso se ha mantenido vigente a lo largo de generaciones gracias a los compuestos presentes principalmente en su raíz, especialmente los mucílagos, sustancias naturales que ayudan a proteger y calmar distintas mucosas del organismo.
Un aliado natural contra la tos y los problemas digestivos
Especialistas en fitoterapia señalan que los mucílagos presentes en el malvavisco forman una capa protectora sobre la mucosa de la garganta y las vías respiratorias. Esta acción ayuda a reducir la irritación, aliviar la tos y favorecer la hidratación de los tejidos, por lo que tradicionalmente se emplea para combatir los síntomas del resfriado común.
Además de sus beneficios respiratorios, el malvavisco también es valorado por su capacidad para aliviar molestias gastrointestinales leves. Organismos científicos europeos reconocen su uso para el tratamiento sintomático de trastornos digestivos como la hinchazón abdominal, la flatulencia y otras molestias asociadas a la indigestión, gracias a su efecto calmante sobre el sistema digestivo.
Sus propiedades también benefician a la piel
El malvavisco ha sido utilizado de forma tópica para ayudar a reducir la irritación cutánea y aliviar afecciones inflamatorias de la piel. Diversas investigaciones han encontrado que los extractos de su raíz pueden contribuir a disminuir el enrojecimiento y la sensibilidad en problemas dermatológicos leves, como eccemas o irritaciones.
Los expertos indican que tanto la raíz como las hojas pueden emplearse en preparaciones medicinales, ya sea en infusiones, macerados, jarabes, gotas o cremas. Aunque se considera una planta segura cuando se utiliza en las dosis recomendadas, se aconseja evitar su consumo durante el embarazo, la lactancia y en niños menores de tres años. Asimismo, debido a que sus mucílagos pueden retrasar la absorción de algunos medicamentos, se recomienda tomarla con al menos una hora de diferencia respecto a otros tratamientos farmacológicos.