Había ganas de salir a la calle, de celebrar. A diferencia de la etapa madrileña del Papa en España, con gran contenido político e institucional y grandes actos multitudinarios, el periplo barcelonés de León XIV ha sido más contenido, igualmente cargado de significados y mensajes, pero menos masivo en cuanto a participación popular. Así, la bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia y la ruta en Papamóvil con la que llegó hasta el templo se vivieron como una auténtica fiesta popular en una magnífica tarde de primavera en la capital catalana. Ni la anecdótica presencia independentista —que ya desde los días previos a su llegada ha tratado de enturbiar el viaje—, ni lo limitado del recorrido —apenas...
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