Cuando las multitudes aclaman a sus equipos de fútbol en Norteamérica no nos preguntamos lo suficiente por el carácter mitológico de estos torneos. Nos parece natural que el fútbol sea una fiesta popular, cuando en realidad se trata de un fenómeno esencialmente cultural: hay que remontarse a la Antigüedad para redescubrir los orígenes del deporte como acontecimiento colectivo. Los Juegos Olímpicos, en los que los atletas competían desnudos para que no se conociera su origen ni su afiliación, eran una forma de garantizar, al menos temporalmente, la paz entre las ciudades griegas. El atletismo, desde sus orígenes, fue una aportación de la civilización occidental, un sustituto de la guerra. El deporte colectivo y su principio fundador, aunque no siempre lo...
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