El error que un arquitecto recomienda evitar al comprar un piso de segunda mano
La vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas económicos y sociales de España. El mercado atraviesa una situación de fuerte tensión provocada por un desequilibrio entre la oferta y la demanda: durante años se han construido menos viviendas de las que requiere el crecimiento de la población y la creación de nuevos hogares. Como consecuencia, encontrar una casa resulta cada vez más complicado y los precios continúan al alza.
Esta situación tiene un impacto directo en la economía de las familias. En muchas ciudades, el alquiler supone ya una parte muy elevada de los ingresos del hogar, muy por encima del nivel que los expertos consideran recomendable. Al mismo tiempo, comprar una vivienda también se ha vuelto más difícil, ya que el precio de los inmuebles ha aumentado de forma constante en los últimos años.
A este escenario contribuyen varios factores. La construcción de vivienda nueva no ha recuperado el ritmo previo a la crisis inmobiliaria, mientras que el aumento de la población y la creación de nuevos hogares siguen impulsando la demanda. Además, el crecimiento de los pisos turísticos en determinadas zonas ha reducido parte de la oferta destinada al alquiler residencial, lo que incrementa aún más la presión sobre el mercado.
Ante este contexto, muchas personas optan por buscar viviendas de segunda mano. Suelen ofrecer precios más competitivos que la obra nueva y, además, su fiscalidad puede resultar más favorable. Mientras que la compra de una vivienda nueva está gravada con un 10 % de IVA, las viviendas de segunda mano están sujetas al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP), cuyo tipo varía según la comunidad autónoma y, con carácter general, se sitúa entre el 6 % y el 10 %.
Los pisos de segunda mano se han consolidado así como una de las principales alternativas para quienes desean acceder a una vivienda en un mercado marcado por la escasez de oferta y el incremento continuado de los precios.
Los pisos de segunda mano: qué hay que tener en cuenta
Sin embargo, no todo vale a la hora de comprar una vivienda. Más allá del precio o la ubicación, los expertos recomiendan prestar atención a la distribución del inmueble, ya que puede condicionar tanto el confort como el aprovechamiento del espacio. El arquitecto y experto en inversión Edu Saz indica que uno de los aspectos que suele desaconsejarse es adquirir un piso cuyo acceso se sitúe en una esquina de la vivienda, especialmente cuando esa disposición obliga a crear un pasillo largo para comunicar las distintas estancias. Este tipo de distribución resta metros útiles a las zonas habitables y puede hacer que el recorrido por la casa sea menos funcional.
Además, cuando la vivienda es muy alargada —las conocidas como "casas tubo"— también pueden surgir inconvenientes relacionados con la iluminación y la ventilación. Al concentrarse las ventanas en los extremos, es habitual que las estancias interiores reciban menos luz natural y resulten más difíciles de distribuir de forma eficiente.
Frente a ello, los especialistas suelen recomendar viviendas con plantas cuadradas o rectangulares, ya que permiten organizar mejor los espacios, reducir las zonas de paso y aprovechar con mayor eficacia la superficie disponible.
Qué revisar antes de comprar
Sea cual sea la vivienda elegida, conviene realizar varias comprobaciones antes de cerrar la operación. Entre ellas, verificar la situación legal del inmueble, conocer el estado de conservación del edificio y de sus instalaciones, comprobar si existen cargas o deudas pendientes y asegurarse de que la compra es viable desde el punto de vista económico. Una revisión previa puede evitar problemas y gastos inesperados en el futuro.