La izquierda aberzale, a través de sus cuadros políticos y su masa social, somete a la Ertzaintza a una presión constante. Los episodios de acoso y señalamiento contra sus agentes se suceden en zonas dominadas por el nacionalismo radical y cada actuación en materia de orden público se mira con lupa para, más allá de la crítica puntual, poner en cuestión la totalidad del modelo de Seguridad vasco. EH Bildu, que se ve en disposición de pelear el Gobierno al PNV y podría tener pronto bajo su mando a cerca de 8.000 uniformados, quiere arrastrar al partido de Aitor Esteban a ese debate. «Ni aparecemos en la conversación», asume un agente de la Policía Nacional con décadas de experiencia en...
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