El verano ya ha llegado de manera oficial. Y muchas personas lo celebran porque aunque todavía no ha comenzado el mes de julio, ya se empieza a notar en el ambiente esa predisposición a vacaciones, a días de descanso y, sobre todo, a ese viaje a la playa que algunos llevan esperando incluso un año. Sin embargo, los veranos también son momento de conflicto porque las vacaciones, derecho de todos los trabajadores, son malas noticias para las empresas. Estas suelen tensar la cuerda para acorralar a sus empleados a la hora de elegir la modalidad de sus días de descanso. Desde las fechas elegidas hasta la duración teniendo en cuenta los días que se tienen disponibles. Seguro que todos alguna vez hemos sido víctimas de estas situaciones o conocemos a alguien que nos ha dicho 'mi empresa no deja coger vacaciones en agosto'. O 'tengo que coordinarme con un compañero'. O incluso los hay que han tenido que aceptar los días que la empresa les ha puesto encima de la mesa aunque no estuvieran de acuerdo. No obstante, esa imposición que muchos trabajadores acatan por miedo a las represalias, son una ilegalidad manifiesta, tal y como explica Juanma Lorente, abogado laboralista. Este experto en este tipo de situaciones argumenta que las vacaciones son fruto de un pacto entre compañía y empleado. Por lo tanto, si una empresa impone unas vacaciones, es decir, unas fechas o en una modalidad que el trabajador no comparte, está cometiendo un delito. Ante este atropello, este experto invita a los trabajadores a alzar la voz, incluso llegando hasta las últimas consecuencias, porque la razón y la verdad están de su lado. «Hay tres cosas, tres mitos, que son totalmente mentira en tu empresa, pero que no sé por qué la gente se las cree. Como abogado laboralista estoy harto de escuchar una mentira que me taladra la cabeza y que ya no sé cómo explicar». La más importante es la que está ligada directamente con esas vacaciones precisamente. «La primera es un clásico. Es que la empresa me elige 15 días de vacaciones y los otros 15 los elijo yo y es lo que hay». Este es el drama con el que Lorente se ha encontrado en muchas ocasiones. Sin embargo, reprende a todos aquellos que no se han revelado, no contra una injusticia, sino contra una ilegalidad. «Señores, lo he dicho 150.000 millones de veces. Eso está bien si es tu consenso con la empresa. Si tú te has entendido con la empresa de esa manera. Pero como eso sea una imposición de la empresa, eso no es legal». Y ante esta situación, Manuel Lorente explica. «Las vacaciones se ponen de común acuerdo con la empresa. Si ese reparto de 15 y 15 no es un común acuerdo, no es legal. Tendrás que negociar con la empresa otras condiciones». Otro conflicto habitual con la empresa tiene que ver con el despido y las posibilidades que tenemos de reclamar cuando esta situación nos llega. «No puedo hacer nada con mi carta de despido porque firmé la carta de despido. Ya no puedo demandar», dice Lorente en referencia a lo que muchos trabajadores despedidos le lamentan. Pero vuelve a poner el foco en el error de dejarse llevar por lo que dice el empleador. «Señores, eso es mentira. La carta de despido cuando se firma, solo y exclusivamente se firma a efectos de recibir la carta de despido. Es como que lo has recibido, ya está. No quiere decir que tú estés de acuerdo con lo que pone». Además, hace un inciso para indicar que lo que sí sucede algunas veces es que la empresa nos la intenta colar aprovechando lo delicado de la situación. «Sí es verdad que hay algunas empresas que aprovechan que te están despidiendo y te cuelan una baja voluntaria para que si la firmas, pues estupendo, ya te han engañado. Por eso yo siempre recomiendo que como es difícil en ese momento del despido que estés pendiente de lo que estás firmando porque puedes estar nervioso, que firmes como no conforme con todo para curarte en salud». Y por último, en relación también con el momento del despido, hay que saber distinguir entre los dos términos clave: «El finiquito no es la indemnización. Son cosas totalmente distintas. Por favor, hay que metérselo en la cabeza. Cuando sales de una empresa, el finiquito no es más que los días que hayas trabajado de ese mes y las vacaciones que te queden por disfrutar de ese año porque no te ha dado tiempo a disfrutarlas. Eso es el finiquito». «Y ya después la empresa, si tu despido tiene indemnización, la puede incluir en el finiquito. Pero no es lo mismo una cosa que otra. De hecho, lo más normal es que el finiquito te lo den sí o sí al salir de tu empresa, y que la indemnización haya que lucharla en una demanda». Además, ya de paso deja una recomendación clave en todo despido, sobre todo si consideramos que hay algo irregular o que reclamar. «Y necesitas asesoramiento».