ONU: Casos de violencia sexual en conflictos armados se duplicaron en 2025 y rozaron los 10.000
Los casos verificados de violencia sexual vinculada a conflictos armados casi se duplicaron durante 2025, según el informe anual de Naciones Unidas sobre este tipo de crímenes.
La organización documentó 9.788 casos en 21 países, más del doble que el año anterior, en un contexto en el que la violación, la esclavitud sexual, los matrimonios forzados y los secuestros continuaron utilizándose como tácticas de guerra, terrorismo y represión política.
La representante especial del secretario general de la ONU sobre la violencia sexual en los conflictos, Pramila Patten, advirtió que el aumento refleja un deterioro de la situación humanitaria y de seguridad en varias regiones del mundo.
“En 2025, los casos documentados de violencia sexual utilizada como táctica de guerra, tortura, terrorismo y represión política, caracterizados por una brutalidad extrema y dirigidos abrumadoramente contra mujeres y niñas, aumentaron de forma drástica”, afirmó durante la presentación del informe.
La funcionaria subrayó, además, que las cifras representan solo una parte del problema: “Las cifras contenidas en este informe deben entenderse no como el panorama completo, sino como un indicio de un patrón mucho más amplio de violaciones que permanece, en gran medida, invisible y sin denunciar”.
El informe verificó casos de violación, violaciones grupales, esclavitud sexual, matrimonios forzados, trata de personas y secuestros cometidos tanto por fuerzas estatales como por grupos armados no estatales en países afectados por conflictos en África, Oriente Medio, Europa y el Caribe.
Víctimas de violencia sexual en conflictos armados
Las mujeres y las niñas siguieron siendo las principales víctimas. Sin embargo, Naciones Unidas también documentó agresiones contra hombres y niños, especialmente en centros de detención y como forma de tortura, así como ataques dirigidos contra personas LGBTQI+. Las víctimas tenían entre 1 y 70 años, e incluían personas con discapacidad.
Según el reporte, muchas agresiones estuvieron acompañadas de otras formas de violencia extrema, incluidos asesinatos posteriores a las violaciones y casos de suicidio entre sobrevivientes.
“En esencia, este informe trata sobre el sufrimiento humano de todos estos sobrevivientes y de las comunidades que viven bajo la sombra de la guerra”, expresó Patten.
El documento también señala que los grupos armados continúan utilizando la violencia sexual para controlar territorios y comunidades, particularmente en zonas ricas en recursos naturales. Las mujeres y niñas desplazadas o refugiadas enfrentan riesgos especialmente elevados debido al colapso de las redes de protección y a las restricciones para el acceso humanitario.
Inclusión de Israel y Rusia en lista negra
En un anexo, la ONU identifica 77 actores responsables de patrones de violencia sexual relacionada con conflictos, de los cuales 62 son grupos armados no estatales. Entre las nuevas incorporaciones figuran tres grupos armados de la República Democrática del Congo y, por primera vez, las fuerzas armadas y de seguridad de Rusia e Israel, tras documentarse patrones persistentes de estos abusos.
En mayo, esta inclusión de Israel y Rusia provocó una gran discusión diplomática. El documento lamenta que, a pesar de esta advertencia, los inspectores de la ONU se encontraran con una “negación de acceso persistente” por parte de las autoridades de ambos países.
Según AFP, en Israel, “en 2025, se siguieron registrando casos de violencia sexual contra palestinos detenidos en Israel y los territorios palestinos ocupados”.
La ONU confirmó en 2025 varios casos de violencia sexual que se remontan a 2023, “incluida la tortura”, contra 14 hombres, 7 mujeres, 9 niños y una niña en la Franja de Gaza y Cisjordania.
Israel la llamó una decisión “vergonzosa y absurda” de Antonio Guterres que pondría a Israel y a Hamás, ya incluidos en la lista, en igualdad de condiciones.
El informe insta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a los Estados miembros a reforzar la prevención, mejorar las investigaciones y el procesamiento judicial de los responsables, garantizar el acceso humanitario e incrementar el financiamiento para servicios médicos, apoyo psicosocial y asistencia legal a las víctimas.
Al cerrar la presentación, Patten pidió que la respuesta internacional se centre en quienes han sufrido estos crímenes.
“Estas violaciones no son hechos aislados ni se limitan a un puñado de contextos. Son un fenómeno de escala mundial, con consecuencias devastadoras, y exigen una respuesta centrada no en posturas políticas, indignación selectiva o narrativas preconcebidas, sino en los derechos, las necesidades y la dignidad de las víctimas y los sobrevivientes”.