El guardia de asalto Aniceto Castro Piñeiro, que iba en la camioneta 17 en la que fue asesinado José Calvo Sotelo, dejó en plena Guerra Civil un testimonio escalofriante del crimen. Era uno de los agentes uniformados que por turno de servicio tuvo que salir del cuartel de Pontejos aquella madrugada del 13 de julio de 1936 a una misión que sólo unos pocos conocían. Aniceto Castro, que sería absuelto por los franquistas después de la guerra, afirmaría a los jueces de la Causa General que el teniente Alfonso Barbeta tranquilizó a los guardias implicados en el caso diciendo que del crimen «es responsable el director general de Seguridad, el ministro de la Gobernación y el Gobierno en pleno; a...
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