La subasta de un T. rex valorado en 30 millones reabre el debate entre museos y coleccionistas privados
Un esqueleto de Tyrannosaurus rex conocido conocido como Gus, valorado en 30 millones de dólares (unos 25,6 millones de euros), saldrá a subasta este martes en Sotheby's con opciones de convertirse en el fósil de dinosaurio más caro jamás vendido. La subasta ha reabierto el debate sobre si fósiles de este valor científico deberían acabar en manos privadas o permanecer en museos y centros de investigación.
Se trata de uno de los esqueletos de T. rex más completos descubiertos hasta la fecha. Según Sotheby's, se ha logrado identificar el 61 % de sus huesos, una cifra poco habitual en este tipo de hallazgos, ya que en muchos casos apenas se recupera la mitad del esqueleto.
La venta llega casi tres décadas después de la subasta de Sue, otro T. rex que Sotheby's adjudicó en 1997 por ocho millones de dólares (unos 6,8 millones de euros) al Field Museum de Chicago. En aquella ocasión fueron principalmente museos los que participaron en la puja. Ahora, el creciente interés de grandes coleccionistas privados ha impulsado un mercado en el que los precios de los grandes dinosaurios se han disparado.
Sotheby's ha fijado una valoración inicial de 30 millones de dólares, aunque el precio final podría ser superior. El récord lo ostenta Apex, un estegosaurio vendido por la misma casa de subastas en 2024 por 44,6 millones de dólares (unos 38 millones de euros). En esta ocasión, la puja partirá de 19 millones de dólares (unos 16,2 millones de euros).
El descubrimiento en las Badlands
El esqueleto fue hallado en la región de Badlands, en Dakota del Sur, y recibió su nombre en homenaje a Gary "Gus" Licking, el ganadero en cuyos terrenos apareció el fósil. Según la BBC, Thomas Heitkamp y su equipo dedicaron tres años a excavar cuidadosamente los restos y otros tres a documentarlos y reconstruir el esqueleto en el laboratorio.
Cassandra Hatton, directora mundial del departamento de Historia Natural de Sotheby's, defendió en declaraciones al medio británico que el valor del fósil responde al tiempo, el trabajo y los recursos que requiere una excavación de este tipo. Además, destacó el buen estado de conservación del esqueleto.
El cráneo presenta una gran marca de mordedura, probablemente causada durante un combate con otro animal, y varias costillas muestran fracturas que llegaron a cicatrizar. Para los especialistas, estas lesiones ofrecen información sobre la vida del dinosaurio hace unos 67 millones de años.
El acceso a los fósiles preocupa a los científicos
Los científicos, sin embargo, llevan tiempo alertando de que el aumento del precio de los fósiles está dejando a muchos museos fuera de las grandes subastas. Susannah Maidment, paleontóloga del Museo de Historia Natural de Londres, explicó que numerosas instituciones ya no pueden competir por este tipo de ejemplares.
A su juicio, el problema va más allá del precio. Los fósiles permiten estudiar cómo respondieron los ecosistemas a grandes cambios ambientales del pasado, un conocimiento que también resulta útil para comprender la actual crisis climática y de biodiversidad. Además, recuerda que muchas de las revistas científicas más prestigiosas no aceptan investigaciones realizadas sobre ejemplares que permanecen en colecciones privadas, ya que otros especialistas deben poder acceder a ellos para comprobar y revisar los resultados.
Sotheby's defiende, por el contrario, que estas ventas ayudan a financiar excavaciones que pueden prolongarse durante años y requieren una importante inversión, además de compensar el trabajo de los equipos que localizan y recuperan los fósiles.
La subasta de Gus vuelve así a poner sobre la mesa un debate que enfrenta desde hace años a científicos, museos y coleccionistas: cómo proteger piezas de gran valor para la investigación sin frenar el trabajo de quienes las descubren y recuperan.