Michelle Bachelet y los otros cinco candidatos a liderar la ONU se enfrentaron en primer debate público
La elección del próximo secretario general de las Naciones Unidas comenzó a entrar en su etapa decisiva. El proceso pasará al Consejo de Seguridad, donde los 15 miembros iniciarán la próxima semana los llamados straw polls o sondeos informales que medirán el respaldo de cada aspirante y permitirán detectar posibles vetos antes de la recomendación final a la Asamblea General.
La carrera busca definir al sucesor del portugués António Guterres, cuyo segundo mandato concluirá el 31 de diciembre de 2026. Aunque la Asamblea General es la encargada de nombrar al secretario, la decisión depende en la práctica del consenso que logren los miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido—, que conservan poder de veto.
Antes de esa fase reservada, la Asamblea General celebró el primer debate público entre los seis candidatos: la expresidenta chilena Michelle Bachelet; el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi; la exministra ecuatoriana María Fernanda Espinosa; la secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Rebeca Grynspan; la exministra de Exteriores de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett; y el expresidente de Senegal, Macky Sall.
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Una ONU con desafíos de credibilidad
Pese a las diferencias en sus propuestas, los aspirantes coincidieron en que el próximo secretario deberá recuperar la capacidad de liderazgo de una organización golpeada por conflictos internacionales, restricciones financieras y cuestionamientos sobre su eficacia.
La costarricense Rebeca Grynspan resumió ese diagnóstico al señalar: "Me gustaría que nadie más me preguntara dónde está la ONU. Ese será mi indicador". Añadió que su objetivo sería devolver a la organización "a la mesa en los escenarios de conflicto" para ofrecer resultados concretos.
En la misma línea, María Fernanda Espinosa sostuvo que "esta institución atraviesa una crisis" y llamó a "recuperar la capacidad de diálogo y hacer que la ONU sea relevante, pueda prevenir conflictos y proteger a las personas".
Michelle Bachelet defendió que el secretario general debe preservar su independencia frente a las grandes potencias. "La neutralidad, la imparcialidad y la independencia forman parte de mi ADN", afirmó, al recordar que durante su gestión en ONU Mujeres mantuvo decisiones pese a la amenaza de perder financiamiento de un país donante.
Por su parte, Rafael Grossi consideró que el papel del máximo responsable de la ONU debe centrarse en facilitar el diálogo incluso en los conflictos más complejos. "El secretario general debe ante todo dialogar y escuchar", señaló, al tiempo que pidió abordar las causas de las guerras para impulsar soluciones viables.
Además, Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Asuntos Exteriores de Guyana, defendió que, pese a las limitaciones del cargo, el secretario general conserva margen para impulsar soluciones. "El secretario general aporta neutralidad y actúa sin más motivación que la de ayudar a las personas vulnerables y a quienes necesitan la asistencia de la ONU", afirmó.
"La financiación pública por sí sola no basta para ofrecer respuestas adecuadas", sostuvo en su pronunciamiento el expresidente de Senegal, Macky Sall, único candidato africano, quien centró su intervención en la necesidad de reformar el sistema financiero internacional para ampliar las oportunidades de desarrollo.
América Latina busca romper una larga ausencia
Cinco de los seis aspirantes proceden de América Latina y el Caribe, una región que reclama el cargo en virtud del principio no escrito de rotación geográfica y que no ocupa la Secretaría General desde hace más de tres décadas. Además, varios Estados miembros respaldan la posibilidad de que, por primera vez en la historia del organismo, una mujer asuma el liderazgo de Naciones Unidas.
Sin embargo, diplomáticos advierten que la nacionalidad o el género no garantizan el resultado. La definición dependerá de las negociaciones entre los miembros del Consejo de Seguridad y de la capacidad de los candidatos para evitar el veto de cualquiera de las cinco potencias permanentes.
El Consejo de Seguridad inicia la etapa clave
La próxima fase comenzará el 30 de julio, cuando el Consejo de Seguridad realice la primera ronda de consultas confidenciales. Estos sondeos no constituyen una votación oficial, pero históricamente sirvieron para identificar al aspirante con mayores posibilidades de reunir el consenso necesario antes de la recomendación formal a la Asamblea General.
La previsión es que el organismo alcance una decisión antes de finalizar el año, con el objetivo de que el nuevo secretario general asuma funciones el 1 de enero de 2027, en un contexto marcado por conflictos armados, desafíos financieros y crecientes demandas para fortalecer el papel del multilateralismo.