Ucrania golpea la base naval de Novorossiysk, principal bastión ruso en el mar Negro
"Una operación única". Así ha calificado el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, el ataque nocturno que sus fuerzas lanzaron durante la madrugada contra la ciudad de Novorossiysk, en el sur de Rusia, y que tenía como objetivo la base naval situada a orillas del mar Negro.
En la ofensiva, el Ejército ucraniano ha conseguido dañar posiciones de defensa aérea, muelles y parte de la infraestructura portuaria. Pero lo excepcional no es tanto la magnitud del ataque como su objetivo: se trata del "último bastión principal de la Flota del mar Negro rusa", a más de 300 kilómetros del frente.
En su mensaje publicado en X, Zelenski ha detallado que se utilizaron drones-misil Palianytsia, misiles Neptune y drones acuáticos para golpear los objetivos marcados. "La flota de ocupación y toda la infraestructura que la soporta no estarán seguras mientras dure la agresión rusa. La guerra debe detenerse, y todas las propuestas adecuadas para la diplomacia están sobre la mesa", ha señalado en su comunicado.
La noche anterior, durante su discurso a la nación, el mandatario anunció que había entregado sus propuestas de paz a los mediadores estadounidenses, aunque no reveló más detalles, según recoge la agencia Efe.
Este último golpe contra la infraestructura rusa se enmarca en la ofensiva de verano que Kiev ha lanzado contra la denominada flota fantasma rusa, formada por barcos sin bandera que el Kremlin utiliza para sortear las sanciones internacionales y exportar su petróleo.
Sin ir más lejos, a mediados de julio, las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania lanzaron el mayor ataque naval con drones de la historia militar mundial contra 28 buques rusos en los mares Negro y de Azov.
EE UU pidió que parasen
Esta intensa campaña con drones contra petroleros parece no haber gustado a Estados Unidos. ¿El motivo? Económico. Según avanzó este miércoles en exclusiva el Financial Times, citando a funcionarios ucranianos, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, habría pedido a Kiev que dejara de atacar los barcos porque estos ataques estaban desestabilizando aún más los mercados del crudo, ya de por sí afectados por la guerra en Irán, y perjudicando a empresas estadounidenses.
Especialmente tras los ataques contra embarcaciones que transportaban crudo desde Kazajistán hasta una terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio en el puerto ruso, donde empresas estadounidenses tienen intereses.