El caso por el asesinato de Rob y Michele Reiner da un nuevo paso y lo hace con un cambio que puede resultar determinante para el futuro de su hijo. Nick Reiner, de 32 años, ha sido acusado por un gran jurado de Los Ángeles de los dos asesinatos en primer grado y la nueva acusación incorpora varias circunstancias especiales que endurecen considerablemente el escenario al que se enfrenta. Entre ellas aparece una especialmente relevante: la Fiscalía sostiene que Reiner habría esperado a sus padres antes de atacarlos, una circunstancia conocida como lying in wait. También se mantiene la acusación por el uso de un arma mortal, un cuchillo. De ser declarado culpable y si se consideran probadas estas circunstancias, podría enfrentarse a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional o incluso a la pena de muerte. El acusado, que permanece encarcelado sin fianza, volvió a declararse no culpable durante su comparecencia ante el tribunal este miércoles. La decisión del gran jurado supone además un cambio importante en la hoja de ruta del procedimiento: la Fiscalía puede avanzar hacia el juicio sin necesidad de celebrar una vista preliminar pública, lo que evita que en esa fase tengan que exponerse públicamente parte de las pruebas del caso. El gran jurado emitió la nueva acusación el pasado 20 de julio, aunque el documento permaneció bajo secreto hasta este miércoles, cuando fue desprecintado y Reiner compareció ante el tribunal. El escrito mantiene los dos cargos de asesinato en primer grado y las circunstancias especiales de múltiples asesinatos, pero añade la acusación de que habría esperado a sus padres antes de atacarlos. En el ámbito judicial estadounidense, esta circunstancia conocida como emboscada, apunta a una actuación deliberada y premeditada: el acusado habría esperado a las víctimas para llevar a cabo el ataque. En este caso, su incorporación resulta especialmente relevante porque puede hacer que una eventual condena por asesinato sea susceptible de la pena capital. También figura en la acusación el supuesto uso personal de un cuchillo como arma peligrosa y mortal. El documento, sin embargo, aporta pocos detalles nuevos sobre cómo ocurrieron los asesinatos y no aclara cuál habría sido el móvil. La investigación permanece rodeada de una fuerte reserva y buena parte de la información del caso continúa bajo secreto judicial. Tras conocerse la nueva acusación, Nick Reiner volvió a comparecer ante la Justicia y negó los cargos. El hijo de Rob y Michele continúa ingresado en prisión sin posibilidad de fianza y deberá regresar a los tribunales el próximo 15 de septiembre para una vista previa al juicio. El cambio procesal es importante porque la intervención del gran jurado evita que el caso tenga que pasar por una vista preliminar pública. En ese procedimiento, la Fiscalía habría tenido que presentar parte de sus pruebas y los testigos podrían haber declarado públicamente sobre lo ocurrido. Ahora, el proceso puede avanzar directamente hacia la siguiente fase judicial. Pese a la gravedad de la nueva acusación, hay un matiz fundamental: la Fiscalía todavía no ha decidido si solicitará la pena de muerte. La nueva circunstancia hace que Reiner sea elegible para ella en caso de una condena, pero no significa que vaya a ser necesariamente solicitada. El fiscal del condado de Los Ángeles, Nathan Hochman, ha valorado públicamente la decisión del gran jurado. «Fue una profunda traición por parte de alguien que era querido y en quien confiaban precisamente las mismas personas a las que se le acusa de haber asesinado», afirmó en un comunicado difundido tras conocerse la nueva acusación. Hochman añadió: «Esperamos que, al emitir el gran jurado una acusación formal en este caso, demos un paso más hacia la celebración del juicio y la consecución de justicia». La Fiscalía considera así que este paso permite acercar el procedimiento a la celebración del juicio, aunque todavía quedan distintas fases antes de que pueda comenzar. Rob Reiner, conocido por su trayectoria como actor y director de películas como 'La princesa prometida', 'Cuando Harry encontró a Sally...' o 'Cuenta conmigo', y su esposa, Michele Singer Reiner, fueron encontrados muertos el 14 de diciembre de 2025 en su vivienda de Brentwood, en Los Ángeles. Ambos habían sufrido heridas provocadas por un arma blanca. Nick fue detenido horas después y acusado inicialmente de dos asesinatos en primer grado. Desde entonces, sus otros dos hijos, Jake y Romy, han tenido que afrontar la pérdida de sus padres mientras el proceso judicial avanzaba. Jake llegó a describir públicamente el impacto de la tragedia y el dolor de perder a ambos progenitores al mismo tiempo, en un caso que ha sacudido especialmente a Hollywood por las circunstancias y por la identidad del principal acusado.