Newey desvela el origen del fracaso del Aston Martin AMR26: “Se había trabajado muy poco”
El Aston Martin AMR26 ha protagonizado un inicio de temporada muy por debajo de las expectativas generadas alrededor del equipo británico, especialmente después de la llegada de Adrian Newey. Sin embargo, el propio ingeniero ha explicado que buena parte de los problemas tienen su origen en una preparación insuficiente del proyecto cuando él se incorporó a la estructura.
Newey llegó a Aston Martin con la misión de liderar una nueva etapa técnica, pero se encontró con un proyecto que, según sus propias palabras, había avanzado menos de lo necesario. Esto condicionó desde el principio la capacidad del equipo para afrontar un cambio reglamentario tan profundo como el de 2026.
El reglamento introducido esta temporada ha obligado a los equipos a replantear prácticamente todos los aspectos del monoplaza. Las nuevas reglas afectan a la aerodinámica, las dimensiones del coche, los neumáticos y, especialmente, a las unidades de potencia, por lo que disponer de tiempo suficiente para preparar cada área era fundamental.
A esta situación se añadió el complicado desarrollo del nuevo motor Honda. La unidad de potencia japonesa afrontó un reglamento especialmente exigente, con un protagonismo mucho mayor de la parte eléctrica y la llegada de combustibles completamente sostenibles. Honda también reconoció posteriormente que su preparación y experiencia no habían sido suficientes para afrontar el desafío con garantías.
El resultado fue un AMR26 que comenzó la temporada muy lejos de las posiciones que Aston Martin esperaba ocupar. El equipo tuvo que afrontar problemas de rendimiento y una desventaja considerable respecto a sus rivales, mientras Newey trabajaba para comprender las limitaciones de un coche que no había podido desarrollar desde el inicio bajo su dirección.
La situación, además, ha servido para recordar que incluso uno de los diseñadores más prestigiosos de la Fórmula 1 puede encontrarse con proyectos extremadamente complicados. El AMR26 ha sido comparado con el McLaren MP4-18 de 2003, otro monoplaza de Newey que nació con soluciones muy ambiciosas y terminó convertido en uno de los grandes fracasos de su trayectoria.
La diferencia es que en Aston Martin el problema no parece atribuirse únicamente a una apuesta técnica equivocada. La tardía puesta en marcha del proyecto, la incorporación de Newey y las dificultades de Honda se combinaron para crear una situación especialmente difícil. Por eso, el ingeniero británico considera que el contexto resulta esencial para entender el rendimiento del AMR26.
Las primeras señales de recuperación han llegado con la evolución del monoplaza presentada en Hungría. Esta versión actualizada comienza a mostrar un Aston Martin más competitivo, hasta el punto de que algunos análisis consideran que se trata del primer coche sobre el que Newey ha podido dejar una huella mucho más directa.
Para Fernando Alonso, esta evolución resulta especialmente importante. El piloto español necesita comprobar que Aston Martin y Honda son capaces de transformar su enorme inversión y recursos en un proyecto realmente competitivo. La recuperación del AMR26 y, sobre todo, el trabajo de Newey de cara al futuro serán determinantes para saber si el equipo puede convertirse finalmente en candidato a luchar por victorias y campeonatos.