A tres días de que la legislatura cumpla su tercer año, una orden publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) provocó el enésimo enfado sin consecuencias de Sumar. Un viernes de agosto, en plena crisis migratoria por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, el Gobierno publicó la prórroga de la vida útil de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) al menos hasta 2030. Un giro de 180 grados de los socialistas, sí, aunque previsible por la evolución de los acontecimientos. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, había puesto sobre la mesa tres condiciones que se cumplen: la extensión de la explotación es segura, no compromete la fiabilidad del suministro y carece de coste para los ciudadanos. Para el...
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