Los diplomáticos critican la "lamentable gestión" de Albares: "Esto va a terminar de enterrarlo"
No vamos a descubrir en este artículo la mala relación de la inmensa mayoría de la clase diplomática con su «jefe» en el Ministerio de Exteriores. Un vínculo que se ha ido deteriorando hasta llegar a un presente en el que José Manuel Albares lleva las riendas de su cartera custodiado por un minúsculo grupo de fieles y sin ninguna comunicación con el resto. Ni con los veteranos de la carrera ni con la asociación mayoritaria que los agrupa.
Sin embargo, según ha podido constatar LA RAZÓN, la reciente visita del ministro a Ceuta y la manera en que ha liderado la respuesta a Marruecos ha elevado las críticas y, sobre todo, ha intensificado la preocupación de los profesionales de la Diplomacia por lo que consideran una «gestión pésima» de un ministro «completamente carbonizado». A continuación, damos voz a tres de ellos que piden conservar el anonimato.
En opinión de un veterano diplomático, que considera lo ocurrido como «el suceso más grave desde la Marcha Verde» en la relación bilateral, «si Albares ya estaba quemado, esto termina de enterrarlo. No es que quede carbonizado en este Gobierno, sino en la historia de la diplomacia española. Esto se recordará siempre».
«Es todo muy triste y muy lamentable. El mensaje que se ha mandado a Europa es pésimo porque cuando sucedió la crisis del 21, Pedro Sánchez fue para allá y dijo claramente que lo que se había producido era intolerable y se consiguió una resolución condenatoria del Parlamento Europeo. En este caso, como se ha insistido en que la crisis es migratoria y que Marruecos colabora como el que más, se ha dado la oportunidad a que 22 países que estaban muy descontentos por la regularización masiva dejen en evidencia la soledad del Gobierno en la UE», continúa.
La misma fuente cree que los «efectos nocivos» políticos de esta gestión «van a estar a la altura de lo que ocurrió cuando se dijo que el causante del 11-M había sido ETA». «Decir que no ha sido culpa de Marruecos, que es un socio leal y que la situación se ha normalizado ya gracias a ellos tendrá consecuencias igual de disolventes y de nocivas que lo que ocurrió en 2004».
Un segundo miembro de la carrera asegura que «este Gobierno tendría que fomentar cuanto antes una visita del Rey Felipe VI a la ciudad». En su opinión, lo más preocupante es el nivel de «profundo desconocimiento de la región que ha demostrado el ministro Exteriores. Y en el resto del Gobierno, en Moncloa y en el Ministerio, en las posiciones de mando no hay nadie que sepa realmente de qué va este dosier».
La mera presencia de Albares en la ciudad autónoma, la primera de un ministro de Exteriores en la historia, le resulta inaudita al último interlocutor. «España siempre ha descartado cualquier acción o movimiento que pudiera hacer ver que se trata de una cuestión de litigio internacional». Dando por hecho que la visita atiende a la necesidad de calmar a los socios europeos ante la grave situación en una frontera comunitaria, la misma fuente manifiesta su «estupor» por las declaraciones del ministro cuando aseguró que todos y cada uno de los migrantes cruzarían de vuelta a suelo marroquí.
«Los diplomáticos acreditados en España son buenos profesionales. No escuchan solo a los ministros de Exteriores, escuchan a otros ministros, a responsables políticos y ven todo lo que se publica. Por eso resulta increíble que dijera que se trataba de un problema migratorio causado por las mafias y que todos volverían por donde habían venido. Si tus socios europeos confían en ti, porque afirmas cosas que sabes que puedes cumplir, generas confianza, pero si dices cosas así, el efecto es el contrario».