Los mercados empiezan a asumir una realidad que Donald Trump se resiste a reconocer : la paz en el Golfo Pérsico no llegará pronto y sus consecuencias económicas pueden agravarse durante las próximas semanas. El petróleo ha vuelto a subir, mientras las rentabilidades de la deuda pública alcanzan máximos de muchos años en Estados Unidos y varias economías europeas. El bono norteamericano a 30 años, un elemento clave de las carteras de renta fija a nivel mundial, está en su nivel más elevado desde 2007. Los inversores descuentan ya el riesgo de que la energía cara prolongue la inflación y obligue a mantener elevados los tipos de interés. Este es el resultado del fracaso de una estrategia cuya responsabilidad corresponde...
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