Casi una década había pasado desde la última cita de El Fandi con Málaga. Volvió a pisarla tras la reciente cornada en el escroto, con el drenaje retirado apenas unas horas antes. Lo hizo con el hambre de siempre, con ese vendaval de músculo y entrega para hacer feliz al público. Decía el empresario, que es también su apoderado, que el nombre de David era el tercero por el que más preguntaban en taquilla. Y lo cierto es que los tendidos presentaron un aspecto extraordinario: prácticamente llenos, con alguna calva y muchos niños, que habían entrado a precio de un euro en la llamada corrida de la juventud. Joven aún el espíritu de Fandila, con toda su veteranía a cuestas....
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