El Rey Juan Carlos I regresa a España para despedir a su íntimo amigo Josep Cusí
El Rey Emérito, Juan Carlos I, ha regresado a España para despedir al empresario y uno de sus mejores amigos Josep Cusí que falleció el pasado miércoles con 92 años. En unos momentos complicados, Juan Carlos ha querido estar al lado de sus familiares a los que guarda un gran cariño.
El funeral, que ha sido íntimo y respetuoso, se celebró en Barcelona sin una gran afluencia de personas. Según informa EFE, el entorno cercano al Rey Emérito ha comunicado que el componente de la Familia Real ya ha abandonado Barcelona. Varios semanas antes de la amarga despedida del nexo que le unió con la navegación, había disfrutado de Mallorca. Hasta el momento era su última visita a España.
Ya en noviembre de 2021, el empresario sufrió un ictus que le impidió mantener su pasión por las regatas junto con su buen amigo. Las secuelas del capítulo afectaron a su movilidad y visión, pero siempre estuvo pendiente de los numerosos éxitos del Bribón en las rías gallegas. En las últimas semanas su estado se ha agravado y ha acelerado el proceso.
El hombre que enamoró a Don Juan Carlos
La pasión de Don Juan Carlos por la vela y las regatas no se explica sin la figura del Cusí. El armador del Bribón conoció a un imberbe Juan Carlos en las cacerías organizadas por Francisco Franco. Ya en 1971, la embarcación arrancó la competición con Cusí como valedor. Al año siguiente el Monarca dio el paso y se sumó a la tripulación. La amistad y el amor por las embarcaciones se mantuvo durante décadas.
Lo cierto es que la pasión deportiva del armador va mucho más allá de la vela. Llegó a ser olímplico representando a España en los Juegos Olímpicos de 1968 en la disciplina de tiro. Cusí fue un virtuoso del deporte en diferentes disciplinas. Además de la vela y la navegación, ganó campeonatos de natación, practicó waterpolo como jugador del CN Barcelona, logró un diploma olímpico en tiro y era un submarinista brillante. Tal y como ha recordado este diario, practicó buceo con Jacques Cousteau.
Desterrado de España desde hace varios años, mantuvo su relación con el empresario para comunicar sus mejores deseos y le regaló un perro llamado Bribón.