La catedrática emérita de Filología Hispánica de la Universidad de Michigan (EE.UU.) María Luisa López Grigera es una de las mayores expertas mundiales en el Siglo de Oro español y fue la primera mujer en pronunciar una conferencia inaugural en una universidad española. Nacida en La Coruña y afincada en Sevilla, fue amiga de Américo Castro y de Dámaso Alonso, presidente de la Real Academia de la Lengua (RAE) que la propuso como primera mujer académica de la historia de la RAE, aunque ella rechazó ese ofrecimiento por considerar que había otras dos mujeres con más méritos. Acaba de cumplir 100 años en su vivienda de la calle León XIII, donde recibe a ABC. Amiga de Maribel Goñi, otra mujer pionera del mundo académico, es patrona de la Fundación Goñi Rey. -¿Cuál ha sido su secreto para llegar a los 100 años en tan buena forma mental? -El secreto me lo dijo un médico norteamericano hace cuarenta años. Me dijo que para vivir muchos años es preciso mantener el cerebro bien organizado y eso es lo que he intentado hacer todo el tiempo con mi trabajo y con mi vida. He leído y escrito mucho, aunque en esta casa ya tengo un número muy reducido de libros de los miles de ejemplares de mi biblioteca. Sé dónde está cada uno y acudo a ellos con frecuencia. -¿Qué hábitos de vida y de salud mantiene, aparte de esa organización mental? -Siempre he procurado comer alimentos naturales y he huido de la comida procesada y condimentada. Como de todo pero en pocas cantidades, todo muy medido, sobre todo, proteínas animales y vegetales. Consumo muchas verduras y cosas frescas y como buena gallega no falta mi copita de Albariño, que siempre ayuda, aunque ahora bebo agua. Creo que este vino me ha ayudado a llegar hasta aquí (sonríe), aunque ahora lo reservo más para celebraciones, por ejemplo, cuando hace pocos días cumplí los 100. Estoy muy orgullosa de mi tierra gallega y de su vinos. -¿Esperaba alcanzar esta edad? -No, jamás. Y no me parece ningún mérito. El mérito, en todo caso, es de los genes que recibí y de la libertad de pensamiento que fomentaron mis padres en mí. Pero cada vez veo a más gente lograrlo. Ya no va a ser tan raro llegar a los cien años. La verdad es que tengo problemas de movilidad y no tampoco aspiro a vivir otros cien años. -Dicen los expertos en longevidad que hay varios factores clave, aparte de los genes: la alimentación, el ejercicio físico y las relaciones sociales. -Los genes sí los tengo pero nunca he sido muy deportista, aunque me gustaba mucho andar. Me encanta hablar y lo hago a diario con mi sobrina, que vive en Madrid y es catedrática de Derecho Procesal en la Universidad Complutense. Creo que las relaciones sociales son muy importantes para alcanzar esta edad. -¿Qué es lo más importante que ha aprendido en estos cien años? -Aprender a entender a los demás, comprenderlos. Eso es importantísimo, poder interpretar a las personas. Me parece un regalo del cielo. -¿Cuál es el balance de pérdidas y ganancias de una persona centenaria como usted? -La mayor pérdida que he tenido es la movilidad física.