La firma de Hinckley ha planteado esta actualización con tres objetivos: más prestaciones, mayor accesibilidad y más tecnología. El tricilíndrico gana 8 CV hasta los 158 CV, las cuatro versiones adoptan ahora llantas de 19 pulgadas delante y 17 detrás, y la nueva suspensión semiactiva Showa EERA Heightflex rebaja automáticamente la altura del asiento 30 mm cuando la moto se detiene. A ello se suman una pantalla táctil de 7 pulgadas con Apple CarPlay y Android Auto, y radares Bosch delanteros y traseros que dan servicio a un completo paquete de asistentes a la conducción. Un tricilíndrico más potente y más fino El motor T-Plane de 1.160 cc rinde ahora 158 CV a 9.250 rpm, 8 CV más que en la generación anterior, con un par máximo de 130 Nm a 6.750 rpm. Triumph ha rediseñado la culata y ha montado pistones nuevos, válvulas de admisión y escape más ligeras, una inyección más precisa y un escape con mayor capacidad de flujo. Las relaciones de primera, segunda y tercera se han acortado para trasladar más par al asfalto. El trabajo también se ha centrado en el refinamiento. Los cambios en el cigüeñal, el eje de equilibrado y el perfil de los árboles de levas suavizan el funcionamiento, mientras que la caja de seis velocidades y la transmisión por cardán ganan en precisión y silencio. Gracias a la mayor entrega de par a bajo régimen, la Tiger puede circular a paso humano, unos 6 km/h, lo que facilita las maniobras y la conducción en tráfico denso. El Triumph Shift Assist de última generación permite cambiar de marcha sin embrague. Llantas de 19 y 17 pulgadas en toda la gama El cambio más significativo en la parte ciclo afecta a las versiones Rally, que abandonan la combinación de 21 y 18 pulgadas y los 220 mm de recorrido de suspensión. Ahora toda la familia monta llanta delantera de 19 pulgadas y trasera de 17, con 200 mm de recorrido en ambos ejes. Las GT emplean llantas de aluminio fundido, y las Rally, llantas de radios con anclaje lateral. El resultado es una gama con un enfoque más rutero, aunque sin renunciar a su capacidad fuera del asfalto. La suspensión semiactiva Showa EERA Heightflex, la más sofisticada montada hasta ahora en una Triumph, combina una horquilla invertida de 49 mm con un monoamortiguador con precarga autonivelante. Ofrece tres tarados (Firme, Medio y Suave) seleccionables desde un botón específico y ajusta compresión y extensión en tiempo real a partir de los datos de una IMU de seis ejes. Su función más llamativa es el descenso automático de 30 mm de la altura del asiento cuando la moto se detiene, que se restablece en segundos al reanudar la marcha. El asiento regulable ofrece de serie entre 810 y 860 mm; con el asiento bajo opcional y la función activa, la cifra baja hasta 790 mm. El mismo sistema incorpora un asistente para el caballete central que eleva momentáneamente la precarga trasera. Se mantienen el chasis tubular de acero, el basculante Tri-Link de aluminio y el equipo de frenos con pinzas Brembo Stylema monobloque de cuatro pistones y bomba radial Magura HC1. Radares Bosch y conectividad total La instrumentación pasa a una pantalla táctil TFT de alta definición de 7 pulgadas firmada por Bosch, con certificación IP6K9K, vidrio antirreflejos y brillo automático. Integra de forma inalámbrica Apple CarPlay y Android Auto, y puede manejarse con la pantalla táctil por debajo de 2 km/h, con los mandos retroiluminados del manillar en marcha o por voz mediante Siri o Google Gemini a través del intercomunicador. Sobre el depósito se sitúa un compartimento estanco para el teléfono, con toma USB-C de hasta 15 W y ventilador de refrigeración. Los radares delantero y trasero, desarrollados con Bosch, dan acceso a un paquete de sistemas avanzados de asistencia al motorista (ARAS). Incluye control de crucero adaptativo con modos Comfort y Dynamic, asistente de adelantamiento, control de velocidad en curva y un asistente para la conducción en grupo. El radar frontal habilita además el asistente de distancia de seguridad, el asistente de frenada de emergencia y el aviso de colisión frontal, que alerta en pantalla y con una vibración en el pedal del freno trasero. Detrás, la moto suma detección de ángulo muerto, con testigos en los retrovisores, y aviso de distancia trasera. Estos sistemas trabajan junto al ABS y el control de tracción en curva. La Tiger 1200 ofrece hasta ocho modos de conducción según la versión, y los modos Off-road pueden activarse ya en marcha. «Estamos ante un cambio radical en la Tiger 1200. Ahora es más potente, más accesible y más avanzada», ha señalado Steve Sargent, jefe de producto de Triumph Motorcycles, quien subraya que la marca es el primer fabricante en implementar por completo el sistema Showa EERA Heightflex. Diseño más afilado y equipamiento de viaje La Tiger conserva sus proporciones de maxi-trail, pero estrena carrocería con depósito, tapas de radiador, pico y pantalla rediseñados. El frontal monta un nuevo faro proyector LED adaptativo, que activa elementos adicionales a 15 y 30 grados de inclinación para iluminar el interior de la curva, y la zaga integra intermitentes y piloto en unidades LED multifunción. En el apartado de confort, los asientos de piloto y pasajero ganan 10 mm de acolchado, y los asientos y puños calefactables vienen de serie en toda la gama. Triumph ofrece una garantía de cuatro años sin límite de kilometraje e intervalos de mantenimiento de 16.000 km. Entre los accesorios destaca un nuevo top-box de aluminio de 58 litros, con capacidad para dos cascos integrales, dentro del sistema de equipaje Evo desarrollado con GIVI. Cuatro versiones, desde 23.595 euros La gama se estructura en dos familias. Las GT, de llanta fundida, tienen un enfoque más asfáltico; las Rally añaden llantas de radios, el modo Off-road Pro, defensas de motor y un pedal de freno plegable y regulable. Las Pro mantienen el depósito de 20 litros, mientras que las Explorer suben a 30 litros e incorporan protecciones inferiores, un manillar 10 mm más alto y más ancho y control de presión de neumáticos de serie. La Rally Explorer suma defensas superiores. La nueva Tiger 1200 ya puede reservarse en la red oficial y las primeras unidades llegarán en enero de 2027. La GT Pro parte de 23.595 euros, con un peso en orden de marcha de 250 kg, y se ofrece en Sapphire Black o en la combinación Aluminium Silver y Pacific Blue. La Rally Pro, de 255 kg, cuesta 24.495 euros y puede elegirse en Matt Khaki Green o Ash Grey. La GT Explorer, de 260 kg, sube a 25.295 euros, en Aluminium Silver y Pacific Blue o en Granite. Por último, la Rally Explorer, la más completa y pesada con 268 kg, se sitúa en 26.195 euros y llega en Ash Grey y Sapphire Black o en Matt Khaki Green.