El trágico accidente ferroviario registrado en Urda (Toledo), en el que un AVE de Renfe colisionó por detrás con un tren de Iryo detenido en la línea de alta velocidad Madrid–Sevilla, ha reavivado el debate político sobre el modelo ferroviario nacional. El siniestro, que dejó 69 víctimas mortales y numerosos heridos, se produjo cuando el tren de Renfe alcanzó al convoy de Iryo, parado ante una señal, con una velocidad estimada de entre 160 y 200 kilómetros por hora, según las primeras informaciones técnicas. La investigación oficial, dirigida por la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes Ferroviarios, marítimos y de Aviación Civil (AIAF), analiza una posible avería del sistema de seguridad LZB, que habría afectado a varios trenes...
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