En una ocasión, la escritora Jenny Han dijo que
"todo lo bueno, todo lo mágico sucede entre los meses de junio y agosto". El verano es sinónimo de alegría, ligereza y calidez. Y la moda, como suele ser el caso, se mimetiza con esta realidad. Es la temporada de las camisas, bermudas y shorts pero también de los vestidos, por fin sin capas superiores, y de las faldas, que adquieren poder, sea cual sea su largo, aunque la mini vuelve con fuerza, siguiendo la tónica retro adelantada por las pasarelas.
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