Inmersos en otro de los grandes meses marianos del año, cada una de las procesiones de gloria que regala septiembre tiene un sello propio. La arrolladora presencia de la Divina Pastora de Capuchinos en su paso no dejó indiferente por la exuberancia en torno a su risco, un florecer que saltó también a las calles ricamente engalanadas para honrarla y al público que acudió. La devoción se abrió camino a media tarde en la plaza de Capuchinos como cada tercer sábado de septiembre y esta vez el verano se sintió más fuerte que en citas anteriores, con pocos tintes otoñales aún en el horizonte. Cinco años transcurrieron, y parece que fue ayer mismo, desde que esta imagen reabrió el ciclo...
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