El mundo del espectáculo es, sin duda alguna, uno de los más sacrificados. En muchas ocasiones no entiende ni de horarios ni de festivos. Todo lo contrario, probablemente la fiesta sea quien se sube a un escenario para cantar o actuar. Además, en ocasiones es tan ingrato que ni siquiera entiende de edades, ya que solo cuenta hacer disfrutar al resto desde lo alto de las tablas. Por ello, es frecuente encontrar a personas que se han dedicado al mundo de la canción, de la danza o de la actuación desde muy pequeños. Prácticamente, desde que eran niños. Y es que muchos aprendieron a cantar casi antes que a hablar. En líneas generales, se podría decir que es un universo muy vocacional. Sin embargo, hay excepciones que confirman la regla. Una de ellas podría ser María del Monte. La folclórica, considerada por muchos como la reina de las sevillanas, empezó a destacar desde muy pequeña. Sin embargo, cantar no era lo que le quitaba el sueño, ya que muchas veces no le apetecía del todo. Por ello, quien quería deleitarse con su voz prodigiosa tenía que 'engañarla'. Aunque la que realmente engañaba era ella. María del Monte lleva la música muy dentro. Tanto es así que nació en plena Feria de Abril de Sevilla. Por ello, siempre presume orgullosa de que el primer sonido que llegó hasta sus oídos, y que reprodujo, fueron las sevillanas que le cantaba su familia, incluso antes que las nanas o que las palabras que todos utilizamos para enseñar a hablar a los bebés. «Las sevillanas me enamoran y son los primeros soniquetes que escuché». A pesar de que desde muy pequeña demostró tener un talento único, María del Monte reconoce que no siempre ha estado enamorada de eso de cantar. De hecho, cuando apenas era una niña, muchas veces no quería hacerlo. «Hubo un día en el que me dijeron canta. Yo no tenía muchas ganas y hubo alguien que tuvo la genial ideal de darme cinco duros», confesaba en una entrevista para el programa 'La tarde aquí y ahora' de Canal Sur. Aquel gesto espontáneo despertó en ella una inquietud. Para qué cantar gratis si podía hacerlo cobrando y llenando su zurrón. «Cada vez que me decían canta, yo pedía cinco duros. Ahí empecé a hacer negocio». Aunque era solo una niña, desparpajo no le faltaba. Y poco a poco fue haciéndose empresaria de su propio talento. Pero en su infancia no todo eran cantos y palmas. María es la menor de cinco hermanos y siempre se sintió muy protegida en su casa. «Al ser la única niña he estado siempre como muy protegida». Sin embargo, conforme fue cumpliendo años, tuvo que ir buscando su propio hueco, siempre con el respeto y la humildad por bandera, pero sin dejarse pisar por nadie. «Le he tenido que echar arrojo a la vida para seguir adelante. Más cómodo y más fácil era decir 'aquí me quedo y que me las den todas'. Quería ser yo y he tenido que luchar, la primera conmigo por todo esto». No eran tiempos fáciles para una mujer que pretendía abrirse camino por sus propios medios. La primera vez que salió de su casa ni siquiera era profesional todavía. Sin embargo, el músico Manuel Pareja Obregón, prendado de su talento, le instó a ir a un teatro de Madrid para cantar unas sevillanas frente a doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans, la madre del rey Juan Carlos. En una entrevista para el programa 'Dos parejas y un destino' de RTVE confesó que su madre le dio un consejo por encima de todo. «Ten mucho cuidado. No te fíes de nada». Unas palabras propias de alguien humilde a quien no le gusta deber nada a nadie y quien ha conseguido todo a base de muchísimo esfuerzo. Tanto es así que le dijo que incluso no comiera nada que le ofrecieran. «Tenía sed y tampoco pedía nada. Solo tomé dos caramelitos que guardaba en el bolsillo por miedo», contaba la artista. Su vida siempre ha estado marcada por pequeñas decisiones que han traído consigo grandes logros. Así fue como, tras un casting que RTVE hizo en su colegio, los Salesianos de Sevilla, terminó yendo al programa 'Gente Joven' para salir como ganadora con un premio de 250.000 pesetas. Si su madre fue importante durante su infancia, su padre, Antonio Tejado, también fue clave. En su caso le decía que fuera despacio y con cautela. «Te vas a meter en un mundo que no es el tuyo. 'Solo te voy a pedir un favor: no te manches». El progenitor de la folclórica tenía un gran sentido del humor. Ambos tenían una gran relación y su muerte en el año 2005 fue un palo muy grande. «Fue horroroso porque éramos cómplices con la mirada. Era un tío con mucho sentido del humor. A parte de un señor, en mayúsculas. Ha sido una de las personas más importantes de mi vida» le contaba a Bertín Osborne durante una edición del programa 'Mi casa es la tuya'. Y a pesar del terrible mazazo, solo un día después del triste deceso decidió subirse a un escenario para desahogarse con la terapia que más le llenaba. «Me sentí satisfecha de haber superado esa prueba». Sin embargo, el golpe lo seguía llevando por dentro. Tanto es así que decidió dejar la música de manera indefinida. Sin embargo, su madre, que falleció en 2021, fue quien le hizo volver. «Me dijo: '¿No vas a grabar más discos? ¿Me voy a morir con esa pena?'». De ambos guarda un gran recuerdo. Pero sobre todo, de cómo forjaron su amor, ya que Ángel recorría 80 kilómetros en bicicleta hasta Cazalla de la Sierra cada vez que iba a verla. «No he conocido una historia más bonita. Un amor sin condiciones y de una pureza absoluta». Fruto de aquel romance surgieron cuatro varones y María, la reina de las sevillanas que pedía cinco duros a quien quisiera escucharla cantar cuando apenas levantaba unos palmos del suelo.