Si hay un sector que carece del superpoder de fijación de precios del que decíamos la pasada semana que es la fuerza más determinante en una economía, ese es el agrario. Los productores siempre están pillados entre sus costes y sus ingresos, y sobre ambos tienen poco control. La insólita escalada de los precios del combustible de las últimas semanas ha convertido la acción de llenar el depósito del tractor en una maniobra propia del Sacamantecas. Teme la Junta que la sementera de este año sea la más descompensada de la historia, entre carburantes y abonos, y una consecuencia inmediata parece ser la reducción de la superficie en explotación. El exministro Pimentel, experto en estos temas, sostenía hace unos días...
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