En pleno auge turístico de la ciudad, con la Catedral y el Alcázar colgando el cartel de 'no hay billetes', con masas de guiris paseando por el entorno monumental, se da una circunstancia paradigmática: el Bellas Artes sigue solo. Un servidor, que pasa por la plaza del Museo a diario y conoce bien la pinacoteca, no se explica cómo el que debería ser uno de los principales atractivos culturales, donde se encuentran las principales obras de Murillo entre otros grandes artistas, está siempre vacío. La misma ciudad que presume de batir récords de viajeros en el aeropuerto y en el AVE, y de tener cada vez más hoteles de cinco estrellas, no ha sabido vender su gran museo, mientras que...
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