«¡Enhorabuena ganadero!», gritaron con toda justicia antes de salir Rayito. Una pena que este último no tuviera el fondo de sus hermanos. Se le vió la poca fuerza desde que salió por toriles, y poco más que mostrar solvencia pudo hacer Duque en este día tan importante para él. Sin embargo, los anteriores fueron de nota. Les faltaba duración, pero si se aplicaba la máxima chenelista de «pronto y en la mano», se les podía sacar un gran partido. Así lo entendió Adrián de Torres con el cuarto, al que recibió con dos buenas verónicas. El toro perdió las manos en alguna ocasión durante los primeros tercios, lo que hizo que sonaran unas palmas de tango. Pero Fardero continuó en...
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