Bribón de tasca antigua, llegó tu momento estelar. Cristiano de mediosdías, cateto de fiestas de guardar. Protector de las esencias, de la ojana y de tu altar, Judas bien peinado con la cartera engrilletá. Tienes suelta la plata de tu traición, tienes seca la luz de tu devoción. Afílate las patillas, sorbe con fuerza tu veneno interior, pégate golpes en el pecho antes de pronunciar el sermón. Catedrático de mondadientes , que rezas pontificando, que insultas alabando, que solo dices la verdad cuando mientes. Un cenizo con ceniza en la frente, un devoto de los cotos, un prisionero de las prisas, un esclavo de las fotos. Vais de pregoneros y os quedáis en pregonaos, la barra es vuestro único atril...
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