El
Eibar logró este viernes, en
Ipurua, una victoria balsámica ante el
Valladolid (3-0) que ahuyenta fantasmas y permite a los armeros dormir momentáneamente fuera del descenso tras tres jornadas inmersos en estos puestos y les posibilitará unas
Navidades tranquilas; algo de lo que el equipo pucelano, con el interino
Sisi en el banquillo, no podrá gozar, ya que la imagen de impotencia dada en
Ipurua es preocupante para un equipo que aspira al ascenso a Primera y que busca nuevo entrenador con urgencia.
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