Ponías paz en casa cuando tus padres se enzarzaban. Estabas siempre atento para que la convivencia no se torciera. Consolabas a tus padres y asumías la responsabilidad de hacerlos felices si estaban disgustados. Recogías a tu hermano pequeño en el colegio y preparabas la cena de tu casa. Si hacías estas cosas de pequeño has sido víctima de parentificación o el 'síndrome del niño adulto'. «Hay dos tipos de parentificación, una es la sobrecarga emocional, cuando el niño es el sostén y el consejero de sus padres. Son 'niños rayos de sol', muy formales y buenos. El otro tipo es la parentificación instrumental: cuando el niño asume actividades prácticas que no le corresponden», explica Jana Hauschild, psicóloga y autora del...
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