El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vestía este miércoles de traje y camisa, como acostumbra, pero sin corbata. Tampoco la llevaban Carlos Cuerpo ni el resto de ministros, como si el nuevo uniforme fuese a cambiar las tornas de la legislatura. Pero sin ella, en la sesión de control del Congreso, la baraka socialista parecía difuminarse. En paralelo, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero declaraba en calidad de investigado ante la Audiencia Nacional por presunto blanqueo de capitales, entre otros delitos, en el caso Plus Ultra. Y el ánimo, se notaba, no era el de siempre. El jefe del Ejecutivo, a duras penas, se ha defendido con la macroeconomía ante una triple pinza ejercida por Alberto Núñez Feijóo (PP), Maribel...
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