Educar no es escolarizar
Enfrentados a la situación educativa en que vivimos y nos movemos, me acojo, para empezar, al sabio Bacon: “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un tonto; quien no osa pensar es un cobarde”. Yo prefiero utilizar el poder de los impotentes y pensar, con la base de 50 años activo en el medio escolar-formativo, sin contar los 20 años de mi propia formación de base.

