Cuando se alcanza cierta edad y uno empieza a cuidarse más, a veces se lía con tantas pruebas y citas médicas. Una de las revisiones que más dudas genera en las mujeres es la mamografía . Sabemos que está ahí y que es importante, pero es normal no tener claro a qué edad hay que empezar a revisarse, cada cuánto tiempo toca ir o qué pasa si en la familia hay casos de cáncer de mama. Para explicarlo de forma muy clara, el ginecólogo Miguel Ángel Berral, del Hospital Centro de Andalucía, ha grabado un vídeo en la cuenta de TikTok del centro ( @hospitalcentroandalucia ) aclarando cómo funcionan estos plazos. Según el especialista, no todas las mujeres necesitan lo mismo ni a la misma edad, y las revisiones cambian según la situación de cada persona. Lo primero que aclara el doctor Berral es que no todas las mamografías se piden por la misma razón. Conviene distinguir dos situaciones para entender bien cómo funciona la prevención: «Es muy importante diferenciar dos tipos de mamografías: la de cribado habitual y la oportunista.» La primera, la de cribado habitual , es la revisión de rutina que se organiza de forma general para las mujeres. Se les hace a aquellas que no se notan nada raro, que no tienen molestias ni ningún síntoma, simplemente para comprobar que todo sigue bien. La segunda, la oportunista , no sigue ningún calendario fijo. Esta prueba se le hace a una mujer en concreto porque hay un motivo específico para mirar su caso de cerca, ya sea por su historial familiar o porque se ha detectado alguna señal que conviene revisar. Los años van marcando el ritmo de las revisiones. El médico detalla cómo cambian las recomendaciones según la edad que tengas: En resumen, el doctor Berral diferencia dos tramos concretos: «Digamos que las edades fundamentales son de 50 a 69 años, cada dos años, y de 45 a 50, hacerla anual.» Hay dos situaciones concretas que rompen por completo los plazos normales de edad y hacen que la mamografía sea urgente y necesaria. La primera son los casos de cáncer de mama en la familia , concretamente si lo han sufrido tu madre o tu hermana. Si es tu situación, las revisiones se adelantan bastante: «Por otra parte, la mamografía oportunista ya se hace en pacientes seleccionadas, bien sea porque tengan antecedentes familiares de cáncer de mama. En ese caso, se debe hacer la mamografía aproximadamente diez años antes de que apareciera la enfermedad en el familiar de primer grado, o sea, una hermana o la madre.» Esto significa que si a tu madre o a tu hermana se lo descubrieron a los 46 años, tú deberías empezar a hacerte mamografías a los 36. La segunda situación es que tú misma te encuentres algo raro al tocarte el pecho . Si te notas un bulto, una zona más dura o cualquier cambio extraño, no tienes que esperar a cumplir los 45 ni a que te llamen para la revisión de los dos años. El doctor Berral aconseja consultar al ginecólogo de inmediato: «O bien sea por personas que, en su propia valoración o por otra exploración, detectan algún tipo de bulto o algún tipo de anomalía en la mama. Entonces se debe hacer una mamografía. Ya depende de la edad; a veces va precedida por ecografía mamaria, pero combinada con la mamografía.» Al final, se trata de algo tan natural como conocer tu cuerpo, saber si hay antecedentes en tu familia y acudir a las citas anuales o cada dos años cuando toque por edad.