Pagar con dinero público la congelación de óvulos de las futbolistas es ingeniería social. Es mentira que las futbolistas de la selección española sirvan a su país. Somos los españoles los que las servimos a ellas con nuestros impuestos, para que realicen sus delirios igualitaristas y claramente deficitarios de un deporte que interesa poco y a muy pocas, y nos cuesta a todos mucho dinero, aunque esto último se disimule intencionadamente mezclando la contabilidad y los patrocinios del fútbol masculino. El fútbol masculino genera riqueza, el fútbol femenino la gasta. Cuando hablemos de quién sirve a quién, menos chulería y menos arrogancia. Y las cuentas, claras. El argumento de que las futbolistas trabajan con su cuerpo es de un cinismo...
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